El tapeo no se inventó en los libros de cocina sino en las barras: de pie, con la tapa en el plato pequeño y la conversación a media voz. Esta ruta encadena cinco bares que llevan generaciones perfeccionando lo mismo: el Rinconcillo (1670), la Alfalfa, Casa Morales, la Bodeguita Romero y Las Columnas. Entre bar y bar, menos de diez minutos a pie: el recorrido importa menos que lo que se pide en cada parada.
El recorrido
Apartamento Esencia Sevilla
Punto de partida de la ruta. Sal desde el alojamiento hacia la primera parada.
El Rinconcillo (1670)
El bar más antiguo de Sevilla: azulejos, barriles y camareros que apuntan con tiza.
Consejo: Pide espinacas con garbanzos y un pavía de bacalao. En la barra, siempre de pie.
Bar Alfalfa
La esquina más animada de la ciudad: bruschetta de salmorejo y ambiente internacional.
Consejo: La plaza de la Alfalfa es el punto de encuentro: bares, terrazas y vida hasta tarde.
Casa Morales (1836)
Bodega con tinajas gigantes de vino y mostrador de mármol que huele a historia.
Consejo: Chacina ibérica y un vino de la casa. Las tinajas del fondo son del siglo XIX.
Bodeguita Antonio Romero
Templo del montadito de pringá y de la carrillá. Pequeña, ruidosa y perfecta.
Consejo: El piripi (solomillo con bacon, queso y tomate) es su montadito culto.
Bodega Santa Cruz (Las Columnas)
La barra más castiza junto a la Catedral: montaditos de 2€ y cerveza tirada al punto.
Consejo: Final de ruta ideal: con la Giralda iluminada de fondo y un montadito de pringá.